Cuando se hacen las cosas en forma desinteresada, solo con el deseo de aportar, el recibir retribuciones inesperadas por ello nos llena de inmensa satisfacción, porque es recibir “un pago” a cambio de algo que estamos haciendo con gusto, por el simple deseo de aportar. Y cuando menciono las palabras pago o retribución, no necesariamente me refiero a dinero, sino especialmente al reconocimiento y la retroalimentación de los demás.
Para que me comprendas mejor, quiero aclararte que estoy contándote esto desde mi propia experiencia con este blog, el cual inicié con deseo de compartir mi experiencia de vida y todo lo que aprendo día a día y aunque aún no son muchas las personas que se animan a dejar sus comentarios en los artículos del blog, sí son muchos los que lo visitan a diario y algunas de estas personas me han escrito vía correo electrónico (a través del formulario de contacto del blog), contándome su sentimiento con respecto a alguno de mis artículos y lo que éste les ha ayudado.
